martes, 15 de diciembre de 2009

ENURESIS


El término “enuresis” se define como incapacidad para retener voluntariamente la orina.

Existen diferentes tipos de enuresis. Entre los más importantes encontramos:

- Enuresis diurna, nocturna o mixta: enuresis diurna es aquella en la que el niño es incapaz de retener la orina durante el día; enuresis nocturna, cuando esta incapacidad surge durante la noche; y enuresis mixta cuando el niño no controla la orina ni de día ni de noche.

- Enuresis primaria vs. secundaria: enuresis primaria es aquella en la que el niño no ha llegado a adquirir nunca control sobre el paso de la orina; enuresis secundaria es cuando, tras un período de control inicial, el niño vuelve a recaer en la incapacidad de retención.

- Enuresis regular vs. esporádica: enuresis regular es aquella en la que los episodios enuréticos ocurren prácticamente a diario; enuresis esporádica, cuando el episodio enurético tiene lugar en casos aislados.

- Enuresis funcional vs. orgánica: la enuresis funcional es el resultado de una falta de aprendizaje; la enuresis orgánica es aquella desencadenada por algún problema médico.


Aprender a adquirir las habilidades para retener la orina es una fase evolutiva por la que todos pasamos de pequeños. Es alrededor de los dos años de edad cuando los niños empiezan a adquirir estas habilidades, pudiendo alargarse hasta los cinco años. Durante este tiempo no debemos preocuparnos si nuestro niño sigue haciéndose pipí encima. Ya pasada esta edad, y siempre que no haya una enfermedad médica que puede estar impidiéndolo, estas habilidades deberían estar bajo control, de no ser así estaríamos ante un problema de enuresis.

La enuresis es, por lo tanto, una falta de aprendizaje de aquellas habilidades necesarias para una adecuada retención y posterior evacuación de la orina.

La enuresis no es un problema que deba preocuparnos en la mayoría de los casos, no tiene por qué causar problemas graves e irreversibles en el niño, sin embargo, sí que es aconsejable tomar medidas lo antes posible para ayudar al niño a que aprenda a controlar, aún cuando sea cierto que muchos casos se corrigen con la edad.

Los métodos que se explican a continuación son de una relativa facilidad de aplicación, muy eficaces en un porcentaje alto de casos y totalmente inofensivos para el niño.


¿CÓMO FUNCIONA NUESTRO SISTEMA URINARIO?

La orina se forma en los riñones, a partir del líquido que bebemos, del agua de los alimentos que ingerimos, etc. De allí se dirige a la vejiga a través de unos tubos llamados uréteres. Una vez llega a la vejiga comienza a acumularse. A partir de aquí, la función de la vejiga va a ser doble:
- Por un lado, va a permitir la acumulación de la orina que proviene del riñón.
- Y por otro, va a evacuar la orina al exterior.

La vejiga funciona como un globo. Está rodeada por un músculo llamado detrusor que se va hinchando conforme va entrando orina en la vejiga. Cuando este músculo no puede hincharse más la vejiga procede a la evacuación.
A su vez, están los esfínteres, el interno y el externo, que funcionan como unas compuertas de la vejiga. El esfínter interno es independiente de la voluntad, pero está resguardado por el esfínter externo que sí que está bajo nuestro control y tiene como objetivo reforzar la acción de retención del esfínter interno. Una vez la vejiga está llena y preparada para el vaciado, los esfínteres se relajan (se abren las compuertas) y la orina es expulsada al exterior.
Un último grupo de músculos que nos ayuda a este propósito es el de los músculos abdominales, que mediante su contracción nos facilitan la evacuación de la orina.

Por otro lado, está la función del cerebro en el vaciado de la orina. Una vez la orina ha acumulado una cantidad suficiente de orina como para necesitar evacuarla, manda al cerebro la señal de “vejiga llena” a través de los nervios. Es entonces cuando el cerebro da la orden de vaciado y el resto de músculos, tal y como hemos explicado anteriormente, hace lo pertinente para favorecer la evacuación.


Por lo tanto, ¿cuándo podremos decir que un niño tiene un problema de enuresis?

Hablaremos de enuresis siempre que:

1) El niño no haya aprendido a retener: la capacidad funcional de su vejiga es insuficiente. La vejiga no está entrenada para acumular cantidades mayores de orina por lo que cada cierto tiempo se ve obligada a vaciar de manera involuntaria.

2) El niño no ha aprendido a despertarse: la señal de “vejiga llena” que manda ésta al cerebro para pedir permiso para la evacuación es insuficiente, por lo que el cerebro no llega a detectarla. Al no llegar la señal al cerebro, éste no puede despertarnos para que procedamos al vaciado de la vejiga.


TRATAMIENTO

1) En primer lugar, habría que acudir al urólogo para descartar la existencia de cualquier problema médico. Una vez estemos seguros de que no hay ninguna causa orgánica (infección de orina, espina bífida, diabetes, etc.) que esté provocando la enuresis, ya podremos hablar de tratamiento psicológico.

2) Para que el niño aprenda a retener, y así solucionar el problema de la poca capacidad funcional de la vejiga, haremos dos ejercicios:

a. “Ejercicios de aguantar”: cuando el niño nos informe de que quiere ir al baño, le pediremos que aguante unos minutos. Al principio será suficiente con aguantar 5 minutos, poco a poco iremos aumentando el tiempo.

b. “Ejercicios de cortar la orina”: cuando el niño vaya al baño y se disponga a orinar, le pediremos que corte la orina en tres ocasiones. Cuanto antes corte la orina mejor, puesto que la orina sale con más fuerza al principio por lo que si consigue cortarla significará que el músculo detrusor comienza a fortalecerse.

3) Para que el niño aprenda a despertarse, y así solucionar el problema de la falta de conexión con el cerebro, vamos a utilizar un aparato “anti – enurético” o “pipi – stop”. Este aparato funciona como una especie de despertador que colocaremos al niño en el pijama. Le pondremos, por un lado, el aparato en el pecho con un imperdible, y el sensor, por otro, en el calzoncillo o la braga. Al funcionar con un circuito cerrado, en cuanto la orina salga y toque el sensor, la alarma sonará y despertará al niño, el cual deberá levantarse y terminar el pipí en el baño. A base de repetir una y otra vez este mismo episodio, el niño acabará por asociar las sensaciones que siente al despertar con el mismo despertar y acabará interrumpiendo el sueño por sí mismo ante estas sensaciones, sin necesidad de que suene la alarma.


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