Las fiestas son importantes para el desarrollo del niño. Es una buena manera de que avancen en su desarrollo social y afectivo. Las fiestas les enseña a compartir, a participar y colaborar en las actividades de la fiesta, a disfrutar de la compañía de otros niños, a vivenciar relaciones y situaciones, a aceptar con más facilidad las normas establecidas, y a valorarse a sí mismo y a los demás. Será muy bueno para aumentar su autoestima, a desarrollar su pensamiento creativo, y a ampliar sus relaciones sociales.ASPECTOS A TENER EN CUENTA
- Ser un buen ejemplo para nuestros hijos. Por mucho que les pese a algunos padres, siguen siendo padres incluso en fiestas y hay que llevar cuidado con la imagen o el modelo que estamos siendo para nuestros hijos. Los niños son como esponjas y si nos ven a los adultos, principalmente a los padres, ¡perder la cabeza! interpretarán que en fiestas “todo vale”. Por lo tanto, en la medida de lo posible, y mientras nuestros hijos estén presentes, no debemos darles mal ejemplo.
- Tratar de conservar, en la medida de lo posible, los horarios de los pequeños. La hora de acostarse y levantarse se verá modificada seguramente (aunque es importante que duerman sus horas para que luego estén más tranquilos durante el día), pero las horas de las comidas es mejor mantenerlas, dentro de las posibilidades, para no trastocar demasiado las costumbres de los niños, principalmente cuanto más pequeños sean.
- Evitar que ingieran demasiado dulce, como chucherías, coca-cola, chocolate, etc., que les hace estar más excitados, inquietos e, incluso, irritables. Las fiestas ya les hacen estar eufóricos como para encima sobrecargarlos de sustancias que aumentan estas sensaciones.
- Podemos aprovechar también las fiestas para enseñarles a administrarse económicamente. En lugar de comprarles aquellos que pidan o de darles dinero cada vez que quieran algo, podemos acordar con ellos una especie de paga diaria. De esta manera sabrán que ese es el dinero que tienen y aprenderán a tomar decisiones acerca del momento de gastarlo y en qué.
- Fomentar el contacto con los demás niños. Las fiestas son una oportunidad estupenda para practicar la interacción social. Los niños están más relajados y más contentos y pueden poner en marcha mecanismos de socialización que de normal no utilizan.
- En cuanto al tema del horario, no hay una regla fija que nos permita decidir la hora de llegada a casa. Dependiendo de las características del niño, del estilo educativo de los padres, del lugar donde se vive, etc., determinaremos una hora de llegada u otra. En mi opinión es más importante que se cumpla la hora acordada que establecer la hora de llegada. Incluso, podemos utilizar el que nuestros niños quieran que les dejemos llegar más tarde para conseguir un buen comportamiento durante el resto de las fiestas. Que haya una negociación y el niño vea que tenemos en cuenta su opinión también les hace sentirse más responsables y consecuentes.
- Enseñarles a vivir el día de la fiesta. Conforme vayan creciendo empezarán a querer disfrutar de las fiestas sólo por la noche, por lo que, de momento, que aprendan a sacar provecho a las fiestas durante el día puede ser buena idea para que los pequeños aprendan las tradiciones de su pueblo.
- Incluso, podemos buscar también el aspecto educativo de las fiestas y aprovechar para contarles la historia de nuestro pueblo y el significado de éstas. Fomentaremos así el sentimiento de pertenencia a una cultura, a unas costumbres y a unas tradiciones.
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