martes, 25 de mayo de 2010

DEPRESIÓN INFANTIL

La depresión es un trastorno que también puede encontrarse en niños. Durante muchos años se pensó que los niños no podían deprimirse pero finalmente se le acabó dando a este trastorno la importancia que merece.
La depresión de define como un complejo y sofisticado grupo de pensamientos, emociones y conductas que aparece ante una pérdida de reforzadores subjetivamente importante, cuando no se poseen las habilidades necesarias para afrontarla exitosamente (Sevillá y Pastor, 1996).

¿QUÉ PROVOCA UNA DEPRESIÓN?

La depresión puede ser causada por multitud de razones, pero todas ellas podrán definirse como una pérdida de reforzadores. Cuando el niño pierde uno o varios aspectos positivos e importantes de su vida puede caer en una depresión. Más que lo que pierde en sí es el significado o la importancia que “eso” tiene para él.

Entre los reforzadores podemos encontrar:

- Pérdida de reforzadores positivos, como por ejemplo, su muñeco favorito.
- Aumento de la aversividad (enfermedad física, otro problema psicológico), que hace que los reforzadores pierdan potencia.
- Ruptura de cadenas conductuales, por ejemplo, un cambio de colegio.
- Pérdida de reforzadores simbólica, como puede ser la muerte de un conocido.

¿COMO PODEMOS DETECTAR UNA DEPRESIÓN?

Los síntomas que caracterizan a los niños deprimidos son los siguientes:

- Estado de ánimo depresivo (melancólico, triste, pesimista).
- Irritabilidad.
- Anhedonia (pérdida de interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades).
- Llanto fácil.
- Quejas somáticas, como dolor de cabeza.
- Falta o exceso de sueño.
- Falta o exceso de apetito.
- Cambios en el peso.
- Agitación o enlentecimiento psicomotor.
- Ideación suicida.
- Dificultades para concentrarse.
- Sentimiento de no ser querido.
- Baja autoestima.
- Aislamiento social.

TRATAMIENTO

La depresión es un trastorno complejo y, como tal, requiere de una evaluación y un tratamiento complejos. En el caso de detectar un problema grave de depresión en tu hijo, principalmente si han aparecido ideas de suicidio, acude a un profesional. Si lo que observas son algunos síntomas leves, puedes probar varias técnicas que ayudarán al pequeño a encontrarse mejor. De todas las estrategias disponibles vamos a explicar aquellas que mejores cambios producen, sin embargo puedes utilizar muchas más. De momento puedes empezar con lo siguiente:

- Una parte importante del estado de ánimo deprimido son los pensamientos negativos sobre uno mismo, los demás y el mundo. El niño se encuentra en un punto crítico, lo ve todo negro, cree que nada le sale bien, que es un desastre y que nada ni nadie merece la pena. Por lo tanto, una parte del tratamiento irá destinada a detectar estos pensamientos, analizarlos y modificarlos por otros más racionales y adecuados. Para este fin utilizaremos la terapia cognitiva, técnica que consiste en someter a juicio estos pensamientos automáticos para restarles credibilidad e importancia. No vamos a pretender convencer al niño de que lo que piensa no es cierto, lo que queremos es quitarle fuerza al pensamiento. De primeras, con que lo ponga en duda habremos ganado muchísimo. Por otro lado, el pensamiento alternativo no debe ser de color de rosa, debe ser realista.

- La otra técnica de elección para el tratamiento de la depresión es la planificación de actividades agradables. Ya hemos dicho que la causa de la depresión seguramente sea la pérdida de reforzadores, por lo que debemos devolverle al niño estas cosas positivas con las que él contaba. Cada niño tendrá su propia lista de actividades agradables por lo que el primer paso será elaborar esta lista con él y posteriormente ir introduciéndola en su vida diaria, eso sí, de manera coherente y progresiva. Empezaremos con dos o tres actividades a lo largo de la semana. Conforme vaya realizando estas actividades podremos ir introduciendo otras. No se trata de saturar al niño de actividades, sino de ir motivándole a ponerse en marcha poco a poco haciendo aquello que le gusta.
Parece antinatural que lo que proponemos sea hacer actividades cuando la persona lo que quiere es precisamente permanecer lo más pasivo posible, debido al estado anímico en que se encuentra. Sin embargo, el hacer cosas, el salir, el interactuar con los demás, es precisamente lo que nos aporta cosas buenas, entretenidas y agradables, por lo que, aunque en un principio nos tengamos que obligar pronto empezaremos a recibir todas esas cosas buenas y entraremos en una inercia positiva.

Como decíamos, aparte de estas técnicas podemos emplear muchas otras:

- Técnicas para el control del insomnio.
- Relajación.
- Aumento de la autoestima.
- Entrenamiento en habilidades sociales.
- Resolución de problemas.
- Entrenamiento en autocontrol, etc.

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