
Los niños, cuando son pequeños, se comportan de una manera bastante instintiva, no diferencian entre lo que está bien y lo que está mal, por lo que dependiendo de las reacciones que tengamos los adultos ante sus conductas ellos repetirán o no su comportamiento en futuras ocasiones. Por lo tanto, nuestra respuesta a sus conductas va a ser determinante para que ellos instalen o no determinadas conductas en su repertorio.
Como es lógico pensar, si los niños no tienen todavía desarrollados sus valores morales, y por tanto no diferencian entre lo que se debe y no se debe hacer, intentarán en todo momento conseguir aquello que les apetece. No es raro que lloren y pataleen para conseguir sus objetivos. Sin embargo, los adultos, y más concretamente los padres, debemos guiarlos en su aprendizaje y mostrarles unas pautas adecuadas de comportamiento.
Por ejemplo, si un niño pide una piruleta y no se la damos es normal que recurra a la táctica del llanto y de la rabieta para conseguirla, utiliza una conducta instintiva para conseguir su objetivo. Sin embargo, si nosotros le enseñamos a pedir bien las cosas y no prestamos atención a esa manera inadecuada de pedir lo que quiere, le estaremos enseñando el camino correcto para hacer peticiones.
¿QUÉ DEBEMOS HACER ANTE LAS CONDUCTAS DE LOS MÁS PEQUEÑOS?
En primer lugar, vamos a ver qué habría que hacer ante conductas adecuadas del niño:
- REFUERZO POSITIVO ~ premio: ante una conducta que el niño hace adecuadamente y que queremos que aumente en un futuro, le proporcionaremos un estímulo, evento o actividad agradable.
Por ejemplo, si el niño se termina toda la comida podríamos darle un caramelo, un abrazo, dejarle ir a casa de un amigo, dejarle ver la tele un rato…
En segundo lugar, si el niño lleva a cabo una conducta inadecuada tendremos que utilizar:
- EXTINCIÓN: consiste en no prestar atención a la conducta inadecuada del niño. Seguramente, el niño estará intentando llamar nuestra atención con su mal comportamiento, por lo que si no le hacemos caso, tarde o temprano dejará de comportarse de esa manera.
Ejemplo: el niño tira la zapatilla para llamar la atención del padre ? extinguir esta conducta sería no prestarle atención, el padre seguirá haciendo sus cosas. El niño verá que no consigue llamar la atención de su padre con esta conducta, que no le está funcionando, y por tanto dejará de hacerla y cambiará de táctica.
Es importante que, antes de aplicar la extinción de alguna conducta inadecuada, hayamos entrenado al niño en conductas adecuadas alternativas. Por ejemplo, si queremos que el niño se ponga el pijama solo tendremos que enseñarle primero como debe hacerlo y posteriormente procederemos a extinguir cualquier conducta inadecuada que haga a la hora de ponerse el pijama.
- CASTIGO: consiste en aplicar un estímulo o evento desagradable inmediatamente después de la respuesta que consideramos inadecuada y que, por tanto, queremos disminuir.
Existen 3 tipos de castigo:
• El castigo positivo: por ejemplo, el cachete, que es mejor no utilizar en ninguna ocasión.
• El tiempo fuera, que consiste en “aislar” al niño de cualquier estimulación agradable durante unos minutos inmediatamente después de haber realizado la conducta inadecuada (el lugar del tiempo fuera no será un lugar desagradable ni atemorizante, únicamente un lugar aburrido y sin refuerzos; y la duración del tiempo fuera oscilará entre los 8 y los 15 minutos, según la edad del niño, nunca más).
• El costo de respuesta ~ perder un privilegio: consiste en perder algo positivo, agradable. Este es el castigo que se utiliza terapéuticamente.
Ejemplo: cuando el niño tira la zapatilla para llamar la atención del padre aplicar el costo de respuesta podría ser que el niño se quedara sin postre.
RECOMENDACIONES PARA QUE ESTOS MÉTODOS FUNCIONEN
1) No pasar por alto las conductas adecuadas que hace el niño. Es importante reforzar el buen comportamiento del pequeño aunque sea menos vistoso. Por ejemplo, si llevamos de la mano al niño y se está portando mal, indudablemente pondremos remedio, sin embargo, si se está portando como un “angelito” tenemos que decirle lo bien que lo está haciendo.
2) Aplicar estos métodos inmediatamente después de la conducta realizada por el niño. De esta manera, el niño podrá asociar rápidamente nuestra reacción a su conducta. Es decir, si el niño se porta bien nosotros le daremos un abrazo en ese mismo instante porque si se lo damos a las dos horas, no sabrá que ese abrazo es como recompensa a su buen comportamiento.
3) Explicarle al niño por qué está recibiendo cada uno de estos métodos. Es decir, si tras una conducta inadecuada vamos a quitarle algo agradable al niño, deberemos explicarle qué es lo que está haciendo mal y cuál es la manera correcta de hacerlo.
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